El embarazo es un momento único para cada mujer, en su cuerpo y en su alma todo cambia día a día.
Es un momento de plenitud y también de miedos, de dudas y de confianza, un momento en el que naturalmente estamos escuchando a nuestro cuerpo.
El trabajo corporal nos ayudará a tener más conciencia de las posturas, de la respiración, de cómo no llegar al punto de esfuerzo tanto en las clases como en la vida cotidiana.
Trabajamos en especial la flexibilidad y como encontrar las posturas para tener un rato de relajación cotidiano.
Un momento para nosotras donde el ritmo nos ayuda a conectarnos con nuestra propia esencia y desde este lugar también estar presentes, dándonos la posibilidad de conectarnos con las pancitas desde un lugar más sereno y placentero.
El trabajo corporal ha sido un viaje de gracia para mi durante el período de mi propio embarazo, he podido sentir diariamente los beneficios así como una conexión de plenitud y cercanía con mi hermosa hija.
